- Shhhhhhh, ¡silencio, estamos en la Iglesia!
El pobre señor profesor cree que callarán, pero se equivoca.
Un nuevo sonido, ¿de dónde proviene ahora? Al fondo, las niñas cuchichean sobre lo que acaban de ver.
- ¡Niñas, silencio!
De nuevo risas, otra vez al principio de aquel lugar antiguo, bello e intimidante a la vez.
Pobres inocentes, y no lo digo por los niños y las niñas. Pobres adultos con ojos que no ven. Son NIÑOS y NIÑAS, ¿acaso quieres estropearles su infancia? Déjelos, maestro. Ellos no se preocupan por las calorías que puede contener un helado o una chuchería como hace usted, a ellos no les importa tirarse al suelo y vestirse de barro sólo para pasarlo bien, no tienen tiempo para malgastar en problemas económicos o financieros, solamente se limitan a ser felices. ¿Y usted pretende quitarles ese corto tiempo que tienen para aprovechar? Pues lo siento, pero no estoy de acuerdo, discrepo con ello(más "Reinamente"). Cuando lean esto los adultos querrán ser los niños y niñas que disfrutaban en la Iglesia, pero ya es tarde, porque entendéis lo que escribo. Por eso, enseñádselo a los más pequeños, pero no a comprender lo que aquí escribo, sino ayudadles a ser felices. Lo que os pido no es un trabajo, ni una orden, ni un hobbie, es sólo una manera de que vosotros también seáis felices como ellos y ellas. ¿De verdad sus sonrisas no os conmueven? ¿Acaso creéis que Dios en la Iglesia les mandaría a callar? Qué va, para nada. Dejadlo estar..
Y esto para recordar a The Beatles: Let it be (o Let them be, de acuerdo con este pequeño texto)
Soy incapaz de describir este pequeño espacio personal, me limito a escribir lo que se me pasa por la cabeza, a veces hasta pensando en lo que realmente quiero transmitir. Pero muy pocas veces.
jueves, 21 de abril de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
Mr. Queen
Míralo, allí está, seguro de cada uno de sus pasos, pero distraído. Mira hacia abajo sin mirar, no presta atención. Luego levanta la vista y posa sus ojos en la gente, en mi gente. Nos ha visto. ¿Le pasa algo? No da explicación, tampoco quiero pedírsela del todo. Hace una mueca, parecida a un intento de sonrisa, pero no le sale. Vuelve a mirar al suelo, a sus zapatos marrones. Lleva pantalones vaqueros, cinturón y camisa. No es alto, pero cabezón, como él dice. Pelo que va hacia donde quiere, según lo que le apetezca. Ojos casi grandes, celestes, infinitos. Cuesta aguantarle la mirada hasta que le entiendes, es inteligente, original, observador. Necesita su espacio para analizar su cómo, y su oportunidad para expresar su qué final. Puede que no le entiendas nunca, porque es una persona difícil en ese aspecto. Pero fíjate, a simple vista pasa desapercibido, luego debes esforzarte por entenderle. Merece la pena, os lo aseguro.
Por mi parte seguiré escribiendo dedicatorias en sus exámenes, aprendiendo de lo que él enseña, que no es sólo una asignatura, por si no lo sabíais, es maestro en todos los sentidos. Ha sido un placer encontrarme con él, está siendo un placer conocerle, y espero que siga siendo así. Gracias por enésima vez, señor Reina.
Por mi parte seguiré escribiendo dedicatorias en sus exámenes, aprendiendo de lo que él enseña, que no es sólo una asignatura, por si no lo sabíais, es maestro en todos los sentidos. Ha sido un placer encontrarme con él, está siendo un placer conocerle, y espero que siga siendo así. Gracias por enésima vez, señor Reina.
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