Domingo por la tarde, yo y una máquina. Hace un día espléndido, la persiana lucha contra la luz para dejar entrever a duras penas mi cuarto. Estoy inspirada, pero desde hace unos días, aunque me paro a escribir ahora. El tema no viene a cuento, pero sí a mi historia. A la mía y a la de mi gente. Un momento, música por favor. Así, el volumen bajito, que no moleste. Comienzo...
Hace dos días mi padre me enseñó que Hechos son Amores, y no buenas Razones. Es decir, si quieres a una persona has de mostrarlo, con Hechos. Deja tu huella sobre el cemento, no sobre la arena de la orilla. Muchas personas se crecen y comienzan a ver por encima de los demás poniéndose de puntillas, haciéndoles creer que les quieren realmente, que no están ahí porque sólo se interesan. Poco a poco, no hagas regalos, dona detalles. No seas tan directo/a, mantente al margen, no le molestes, puede agobiarse. En vez de eso, aparece cuando te necesite, o cuando no, pero siempre como apoyo. No mientas, di la verdad aunque duela, lo va a entender tarde o temprano. Perdónale siempre, porque en realidad te valora y te necesita. Haz un camino lleno de estos pequeños y grandes detalles, para que luego cuando mire hacia atrás te vea, sienta que siempre has sido su mejor amigo/a. Los otros ya se han ido, sus caminos los fueron difuminando las olas del mar al pasar sobre la suave arena hasta desaparecer, pero el cemento se ha secado, y está recubierto por azulejos, no se va a borrar.
Caminante son tus huellas, el camino nada más, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.
- Antonio Machado -
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