Es un mismo recorrido que da vueltas automáticamente cuando llega a un supuesto final, que en realidad no existe, porque la esperanza jamás se pierde. Porque cada una vez que consigan derribarme me levantaré dos. Cada vez con más fuerza, con otras metas, con más sentimiento. Intentando no llorar, esbozando una sonrisa cada vez más grande. Apoyándome en mi gente, que siempre están ahí. La cadena da más y más vueltas, pero intento salir. Quiero que sea una vida, no una etapa repetitiva. Siempre poco a poco, recuperando a las personas tan importantes que un día creí perdidas, preocupándome un poco más por mí y no tanto por los demás, porque al final sus daños me duelen. Dando gracias a las personas que se lo merecen, una y mil veces si hace falta. Se acabó el perderse, he encontrado el camino. Mirad, tiene muchas piedras, ¿me paro?
Seguiré adelante, mirad, ya he superado la primera. Cada vez es más fácil, cada vez soy más fuerte. Cada vez tengo más personas por las que luchar y más piedras que quitar.
Siempre paso a paso, porque como un maestro dijo en su tiempo, si he conseguido ver más lejos es porque he subido a hombros de gigantes. Y los gigantes son cada vez más altos. Genial, qué bonito es subirse en sus hombros, vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario