Me despido, nos vemos pronto.
Te das la vuelta, sé dónde podré encontrarte si voy tras de ti, pero no quiero agotarte.
Ya te echo de menos. Entro en casa y me refugio en mi niño de teclas blancas y negras. Él se queda conmigo, menos mal.
Las primeras melodías me ayudan, estoy bien.
Pero, poco a poco, hago que sea más suave, más lento. Ya estás otra vez aquí. No duras más de una nota fuera de mi cabeza. Probemos con otra cosa.
Voy a mi habitación, me tumbo en la cama.
Para nada, esto vale menos.
Me acerco al balcón, está abierto completamente. Las cortinas descorridas, abro la puerta de rejas y me apoyo en la barandilla. Sigues ahí chico, esto es constante.
Me rindo, te dejo estar. Por lo menos así escribo.
Ahora desbloqueo el teléfono móvil, y vuelvo a verte. Esta vez sólo tu sombra, así se hace "más ameno".
No sirve, tardas apenas unos segundos en aparecer en otro aparato electrónico.
"Te echo de menos".
¿Que tú me echas de menos? Sabes que yo no hago otra cosa. Que cada sitio, cada objeto me recuerda a ti. Te necesito para sentirme completamente bien.
"No me lo hagas más difícil"
No sirve de nada, con o sin intención por tu parte no tienes nada que hacer. Esto es cosa mía.
Pierdo la noción del tiempo, los momentos vuelan, y las palabras se quedan demasiado cortas.
Muchos sitios, el tiempo no es suficiente.
Pero ya funciona lo que siempre quise. Te miro y me entiendes.
Esto es increíble. Quizás siga en la fase "todo es un mundo de fantasía y color", pero siento que no va a perderse nunca, y ahora sonrío.
Todo es muy distinto en poco tiempo. Gracias por todo. Te prometo que intento devolverte todo de la mejor manera posible, perdóname si no te basta.
Ya es otro día, y en poco tiempo no aguanto más aquí. Salgo de casa. Media calle, ahora pasa dos bloques de pisos.
De la última pareja de cuadrados, arriba. La letra C.
Elige: rampa o escalones. Camino un poco más, a la izquierda. Y ahora subo.
Ahí estás. Hola, mi amor.
Y hasta los cuerpos llegan a estorbar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario