Hoy es siete. Y me encanta el número siete. Míralo, qué elegante, siempre tan agudo, sin curvas. Es todo un caballero.
Por eso escribo hoy. Porque me parece que, además de ser un día precioso, es siete. Me alegra, y a la vez me entristece.
Días como hoy, como ayer y como mañana. Días en los que me da por pensar y recordar. Pensar por qué hice algo o no, recordar cuál fue la razón. Y finalmente saber que sucedió, y que ya ha quedado atrás.
Me acuerdo de momentos felices, y que ahora duelen.
Como cuando mi abuelo Antonio nos traía cada fin de semana que visitábamos su pueblo una bolsa repleta de gusanitos y de todas las chucherías que te pudieses imaginar. Ahora tristeza. Te echo de menos, abuelo.
Encuentro rastro de momentos en cualquier lugar. Huellas en mi piel, cicatrices. Fotos ya algo antiguas, las más bonitas, en las que nadie se preocupaba si alguien nos capturaba o no, porque estábamos felices.
Aun así, estoy muy contenta. Ahora suena el teléfono, y me recuerdan que me quedan tantísimas cosas por vivir. Tantísimos futuros recuerdos felices. Entonces ya no hay rastro de tristeza.
Volverá a aparecer, pero vendrá de algo bonito, seguro, y eso está bien.
Vuelve a sonar el teléfono. Suena la canción. Ésa que algunas personas califican como "Oh, por Dios. ¿Qué es eso?". No importa, ellos parecen que quieren perderse cosas.
Dejo que suene "I don't wanna miss a thing".
Soy incapaz de describir este pequeño espacio personal, me limito a escribir lo que se me pasa por la cabeza, a veces hasta pensando en lo que realmente quiero transmitir. Pero muy pocas veces.
sábado, 7 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Two - One - Two, Zer0, One, Two

Feliz año de las docenas. El año del one y del two(tú).
Este año es muy bonito. Toca superarse a uno mismo una vez más. Y más.
Es el año de sacar más de un diez. Mejor un doce. Y si lo máximo es un 2000, pues sacar un 2012.
[100 por cien --> 112 por ciento doce]
No podía dejar pasar este día para teclear y dejar una vez mi huella aquí, ya que ya se me pasó el de ayer.
Desde aquí hasta el infinito y más allá, os deseo lo mejor, como todos los días. Pero la gente suele hacerlo en estas fechas. Y para no escaparme del todo, pues ea, yo también.
Tengo un presentimiento de esos que hacen cosquillas y, por lo tanto, hacen sonreír.
Este año va a estar lleno de positivismo, de disfrutes, de sueños, ilusiones, y de hacerlos realidad.
Aquí dejo esta entrada, que me pongo emotiva y me subo por la pantalla.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Another step to the "top"
En un aula escondida, un sitio humilde. No hay máquinas, y si las hay, no funcionan. El sol entra por la ventana, yo a la izquierda, mi espejo al lado opuesto. Se está muy bien, ni frío ni calor, lo justo para mantener una conversación de la que luego sacaría conclusiones.
Y: No entendí su reacción, no venía a cuento. Cuando escuché sus palabras se me saltaron las lágrimas, y tuve que intervenir. Ella había comenzado a llorar, y eso me dolía, me hacía tanto daño que ni siquiera les di las buenas noches. Necesitaba un tiempo a solas. Quizás si las cosas fueran de otro modo estaríamos todos mejor.
E: No sabes lo que puede haber pasado. Tú no saliste con ellos al bar, quizás allí pasaron cosas importantes que tú te has perdido, así que no te preocupes, ellos sabrán arreglarlo.
Y: Pero es que no te haces una idea de la impotencia que sentí al oírle, no sabes lo que se me pasaba por la cabeza...
E: Las cosas están así, cuando ocurre algo y no sabes el qué es mejor callarte, así no puedes hacer nada mal. Y piensa que tienes lo mejor de cada uno...
"...es como tu relación con las personas. Mira, tengo un amigo que para mí es como mi hermano, y jamás me ha atraído de otra manera. Porque tengo lo mejor de él, ¿entiendes? Y no quiero nada más, porque así nos compenetramos. Tu relación con cada persona es distinta, y tienes que saber conservar lo que tienes, sobre todo si sabes que es valioso y que no debes perderlo. Quizás ellos hayan tenido un encuentro fuera, pero nosotras eso no lo sabemos, por lo que ahí acaba nuestro papel en ese contexto. Ahora vamos a centrarnos en ti. Quiero que seas inteligente, que lo eres, no lo dudes. En cada una de las situaciones has de usar la cabeza, piensa antes de actuar, porque tú misma te das cuenta de los errores que a veces cometes, y tienes que aprender de ellos. Hiciste bien en intervenir en aquel momento, pero no más, porque su relación es suya, no estás tú dentro aunque seas fruto de ella. Quiero que en unas semanas me digan: 'Se ha notado el cambio, ha mejorado mucho.' Juega con lo que sabes Marta, que sabes que lo sabes".
Y: De acuerdo. Gracias otra vez.
Y: No entendí su reacción, no venía a cuento. Cuando escuché sus palabras se me saltaron las lágrimas, y tuve que intervenir. Ella había comenzado a llorar, y eso me dolía, me hacía tanto daño que ni siquiera les di las buenas noches. Necesitaba un tiempo a solas. Quizás si las cosas fueran de otro modo estaríamos todos mejor.
E: No sabes lo que puede haber pasado. Tú no saliste con ellos al bar, quizás allí pasaron cosas importantes que tú te has perdido, así que no te preocupes, ellos sabrán arreglarlo.
Y: Pero es que no te haces una idea de la impotencia que sentí al oírle, no sabes lo que se me pasaba por la cabeza...
E: Las cosas están así, cuando ocurre algo y no sabes el qué es mejor callarte, así no puedes hacer nada mal. Y piensa que tienes lo mejor de cada uno...
"...es como tu relación con las personas. Mira, tengo un amigo que para mí es como mi hermano, y jamás me ha atraído de otra manera. Porque tengo lo mejor de él, ¿entiendes? Y no quiero nada más, porque así nos compenetramos. Tu relación con cada persona es distinta, y tienes que saber conservar lo que tienes, sobre todo si sabes que es valioso y que no debes perderlo. Quizás ellos hayan tenido un encuentro fuera, pero nosotras eso no lo sabemos, por lo que ahí acaba nuestro papel en ese contexto. Ahora vamos a centrarnos en ti. Quiero que seas inteligente, que lo eres, no lo dudes. En cada una de las situaciones has de usar la cabeza, piensa antes de actuar, porque tú misma te das cuenta de los errores que a veces cometes, y tienes que aprender de ellos. Hiciste bien en intervenir en aquel momento, pero no más, porque su relación es suya, no estás tú dentro aunque seas fruto de ella. Quiero que en unas semanas me digan: 'Se ha notado el cambio, ha mejorado mucho.' Juega con lo que sabes Marta, que sabes que lo sabes".
Y: De acuerdo. Gracias otra vez.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Co-razones de Carlos Salem
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas...
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso o gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso o gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.
domingo, 23 de octubre de 2011
Se dice Educación
No es sinónimo de cobardía, ni de no-enfrentamiento. Y mucho menos de miedo o verguënza.
No, no y NO.
Me gustaría que las personas no confundiéramos las palabras, y no os escribo como si este Blog se hubiera convertido de repente en una clase de morfosintaxis.
Es verdad que cuando alguien calla no se equivoca jamás. Pero, ¿por qué no aprender a hablar (sólo a veces, no exageremos) bien y entendernos?
Ah, y siempre desde el respeto y la palabra tan importante que se une a otras en el título de esta entrada.
Dejo la idea plasmada aquí. Sólo quería autoenseñármela una vez más, y esta vez Yo misma. La inspiración me abandona por momentos, pero he conseguido lo que quería.
Así, everything is gonna be OK.
No, no y NO.
Me gustaría que las personas no confundiéramos las palabras, y no os escribo como si este Blog se hubiera convertido de repente en una clase de morfosintaxis.
Es verdad que cuando alguien calla no se equivoca jamás. Pero, ¿por qué no aprender a hablar (sólo a veces, no exageremos) bien y entendernos?
Ah, y siempre desde el respeto y la palabra tan importante que se une a otras en el título de esta entrada.
Dejo la idea plasmada aquí. Sólo quería autoenseñármela una vez más, y esta vez Yo misma. La inspiración me abandona por momentos, pero he conseguido lo que quería.
Así, everything is gonna be OK.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Nature
Hace unas 24 horas aproximadamente viví un momento que quise considerar mágico, de eso que te hacen pensar que el mundo es mejor cuando ocurren.
Me encontraba con mis cuartos traseros apoyados sobre el cemento, de manera que las piernas colgaran verticalmente al agua, dejando que la suelas de mis zapatillas de deporte tocaran (sin contactar) el río Guadalquivir.
Lo asombroso no fue tocar el agua sin tocarla, que ya es decir. Me di cuenta de cómo los patos que navegaban en aquella superficie hachedososa hacían mecer el agua a su nado. Y hacían de aquella simple maniobra un espectáculo de ondas acuáticas.
Y, cómo no, quise participar en ello. Comencé a dar chasquidos con la suela de los botines, dejando que las aves que allí se encontraban hiciesen también algún solo rítmicamente visual. El caso es que no sólo llegamos a formar un espectáculo sordo, sino que a su vez, haciendo caso omiso a ningún compás, escribíamos una sinfonía navegante.
Al darme cuenta de lo que sucedía, sonreí. Y sólo me vino un pensamiento a la mente: La naturaleza hace milagros reales, hace que te olvides de lo que tienes a tu alrededor para percatarte de que lo realmente bonito y especial está en lo pequeño, en lo que sólo una persona tendrá la suerte de disfrutar, y me siento afortunada de que el mundo me haya brindado esta oportunidad, y de que yo haya sido capaz de entenderme con él.
Echaba de menos este tipo de ideas, así que me alegro también de cada cosa que va ocurriendo en mi vida. *Carita sonriente*
Me encontraba con mis cuartos traseros apoyados sobre el cemento, de manera que las piernas colgaran verticalmente al agua, dejando que la suelas de mis zapatillas de deporte tocaran (sin contactar) el río Guadalquivir.
Lo asombroso no fue tocar el agua sin tocarla, que ya es decir. Me di cuenta de cómo los patos que navegaban en aquella superficie hachedososa hacían mecer el agua a su nado. Y hacían de aquella simple maniobra un espectáculo de ondas acuáticas.
Y, cómo no, quise participar en ello. Comencé a dar chasquidos con la suela de los botines, dejando que las aves que allí se encontraban hiciesen también algún solo rítmicamente visual. El caso es que no sólo llegamos a formar un espectáculo sordo, sino que a su vez, haciendo caso omiso a ningún compás, escribíamos una sinfonía navegante.
Al darme cuenta de lo que sucedía, sonreí. Y sólo me vino un pensamiento a la mente: La naturaleza hace milagros reales, hace que te olvides de lo que tienes a tu alrededor para percatarte de que lo realmente bonito y especial está en lo pequeño, en lo que sólo una persona tendrá la suerte de disfrutar, y me siento afortunada de que el mundo me haya brindado esta oportunidad, y de que yo haya sido capaz de entenderme con él.
Echaba de menos este tipo de ideas, así que me alegro también de cada cosa que va ocurriendo en mi vida. *Carita sonriente*
viernes, 2 de septiembre de 2011
Siempre a más (mejor)
Mira que me lo han dicho veces.
*Conversación*
- No le des tanta importancia, está muy bien.
- Pero podía estar mejor.
- ¿No te conformas con lo que tienes o qué?
- No es que no me conforme, es que el pensar que podría haber dado más...
- Eres una exagerada.
*Fin de ésta*
Es lo que me gusta y me llena, la sensación de saber que has dado tu máximo, que has puesto todo tu empeño, ganando confianza y fortaleciendo tu personalidad.
A veces me paro y pienso, ¿para qué hacer algo si no vas a darlo todo?
No sé, es como si haces algo sin darlo todo (?). No tiene ningún sentido.
Bueno, también es verdad que no es bueno responsabilizarte de algo que no va contigo, aunque quieras que los otros/as también den su máximo. No, no nos confundamos.
Quien escribe aquí no es un yo, es un ser (medio/alto, ya que sólo la mayoría de las veces) pensante. Y a lo que se refiere es al espíritu de superación.
Siempre ir a más, aspirar a lo más alto. Para algo estamos en el mundo, digo yo (no yo), y creo que no para empeorarlo.
Esto va dirigido a todos los Yoes que intentan sacarle provecho a sus cualidades, como persona o como quieran ser.
Mi yo pensante piensa que:
Espíritu de superación = Dar 101% de ti (tu tú y sus cualidades)
+ Inteligencia, empeño en lo que hacemos, personalidad (cualidades, preferentemente buenas) = + Libertad
Por lo tanto: Dar 101% de ti supone mejorar en tus cualidades, tener más libertad, conseguir tus metas en la vida, y, sobre todo, mejorar el mundo.
Gracias por comportarte bien contigo mismo/a.
Att: Parte de mi yo (Pero cuidado, no sabes con quién tratas...siempre).
*Conversación*
- No le des tanta importancia, está muy bien.
- Pero podía estar mejor.
- ¿No te conformas con lo que tienes o qué?
- No es que no me conforme, es que el pensar que podría haber dado más...
- Eres una exagerada.
*Fin de ésta*
Es lo que me gusta y me llena, la sensación de saber que has dado tu máximo, que has puesto todo tu empeño, ganando confianza y fortaleciendo tu personalidad.
A veces me paro y pienso, ¿para qué hacer algo si no vas a darlo todo?
No sé, es como si haces algo sin darlo todo (?). No tiene ningún sentido.
Bueno, también es verdad que no es bueno responsabilizarte de algo que no va contigo, aunque quieras que los otros/as también den su máximo. No, no nos confundamos.
Quien escribe aquí no es un yo, es un ser (medio/alto, ya que sólo la mayoría de las veces) pensante. Y a lo que se refiere es al espíritu de superación.
Siempre ir a más, aspirar a lo más alto. Para algo estamos en el mundo, digo yo (no yo), y creo que no para empeorarlo.
Esto va dirigido a todos los Yoes que intentan sacarle provecho a sus cualidades, como persona o como quieran ser.
Mi yo pensante piensa que:
Espíritu de superación = Dar 101% de ti (tu tú y sus cualidades)
+ Inteligencia, empeño en lo que hacemos, personalidad (cualidades, preferentemente buenas) = + Libertad
Por lo tanto: Dar 101% de ti supone mejorar en tus cualidades, tener más libertad, conseguir tus metas en la vida, y, sobre todo, mejorar el mundo.
Gracias por comportarte bien contigo mismo/a.
Att: Parte de mi yo (Pero cuidado, no sabes con quién tratas...siempre).
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