Después de 5.190 días de vida (sí, usé la calculadora, a estas horas mi capacidad de cálculo mental no está muy al día) me he dado cuenta de que cada uno de ellos tiene algo especial, claro que no me acuerdo de muchos, pero no consigo aburrirme. De nuevo escribo y borro palabras, pero he llegado a un punto en el que prefiero redactar lo que se me venga a la mente, a ver si luego tiene sentido. Parece que va cobrando conciencia el texto, por lo que prosigo.
Me parece alucinante la manera en la que puede cambiar un día de tu vida, o que cambia tu vida en un día. Es impresionante. Puede que sea porque llega una persona importante, o una nueva. Experiencias que nunca antes habías vivido, sentimientos que ahora te inundan y hacen que quieras comerte el mundo sin masticar. Devorándolo, porque quieres ser su dueño/a.
Pero poco a poco voy haciéndome a la idea de que cada día es nuevo sólo porque tienes a tus seres queridos, tu familia, tus amigos, conocidos incluso. Sueños que perseguir, metas que alcanzar, que hacen que cada una de estas 24 horas que pasan continuamente se hagan importantes. Cuando creo que estoy en la cumbre de mi hoy, me paro y pienso. Y me digo a mí misma: Estás en la cima de hoy, pero en el principio de mañana, sigue adelante, tu sueño está cada vez más cerca, no pares. Obstáculo, cuidado, esquiva, salta y déjalo atrás. Problema, resuélvelo, que desaparezca. ¿Algo más? Te faltan fuerzas, descansa. Mañana será otro día, pero aprovecha lo que te queda de hoy hasta que no puedas seguir redactando porque necesitas dedicarte a ti, como ahora...
No hay comentarios:
Publicar un comentario