viernes, 25 de marzo de 2011

Sevilla

El perfume del azahar la caracteriza, el olor a incienso en estos meses que vienen. Posteriormente, el "ya huele a feria" se oye en todos los rincones. Pero son cosas demasiado destacadas, quiero adentrarme un poco más.
Sí, ahí. Estrechas calles, en las cuales si pasas entre ellas y miras hacia arriba verás el cielo más lejos que nunca, parece que te atrapa, empiezas a caminar lentamente, y descubres rincones irreconocibles. Sube a la Giralda y podrás tocar el cielo con la punta de tus dedos. Visita la catedral y te sentirás como Colón al descubrir América. No, no soy una guía turística, pero es pura magia. Si no te conformas con ello, sígueme. Un poco más, vamos, no tengas miedo. Los detalles, de los que sólo te das cuenta tú cuando los ves, otros se conforman con lo que tienen delante, pero has de saber que en lo mínimo puedes encontrar belleza. Un simple destello ante la puesta de sol desde el lugar más recóndito que puedas visitar, es precioso, incomparable.
¿Y su gente? Qué encanto, puedes sentirte como en casa, estoy segura. Aunque no puedo probarlo, porque nací aquí, tengo sangre andaluza y linaje español. Mis venas son sevillanas y bailan al ritmo del flamenco. No podía ser de otra forma, no puedo cambiar mi hogar.
"Sevilla, hasta nublada, es bonita"

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