En un aula escondida, un sitio humilde. No hay máquinas, y si las hay, no funcionan. El sol entra por la ventana, yo a la izquierda, mi espejo al lado opuesto. Se está muy bien, ni frío ni calor, lo justo para mantener una conversación de la que luego sacaría conclusiones.
Y: No entendí su reacción, no venía a cuento. Cuando escuché sus palabras se me saltaron las lágrimas, y tuve que intervenir. Ella había comenzado a llorar, y eso me dolía, me hacía tanto daño que ni siquiera les di las buenas noches. Necesitaba un tiempo a solas. Quizás si las cosas fueran de otro modo estaríamos todos mejor.
E: No sabes lo que puede haber pasado. Tú no saliste con ellos al bar, quizás allí pasaron cosas importantes que tú te has perdido, así que no te preocupes, ellos sabrán arreglarlo.
Y: Pero es que no te haces una idea de la impotencia que sentí al oírle, no sabes lo que se me pasaba por la cabeza...
E: Las cosas están así, cuando ocurre algo y no sabes el qué es mejor callarte, así no puedes hacer nada mal. Y piensa que tienes lo mejor de cada uno...
"...es como tu relación con las personas. Mira, tengo un amigo que para mí es como mi hermano, y jamás me ha atraído de otra manera. Porque tengo lo mejor de él, ¿entiendes? Y no quiero nada más, porque así nos compenetramos. Tu relación con cada persona es distinta, y tienes que saber conservar lo que tienes, sobre todo si sabes que es valioso y que no debes perderlo. Quizás ellos hayan tenido un encuentro fuera, pero nosotras eso no lo sabemos, por lo que ahí acaba nuestro papel en ese contexto. Ahora vamos a centrarnos en ti. Quiero que seas inteligente, que lo eres, no lo dudes. En cada una de las situaciones has de usar la cabeza, piensa antes de actuar, porque tú misma te das cuenta de los errores que a veces cometes, y tienes que aprender de ellos. Hiciste bien en intervenir en aquel momento, pero no más, porque su relación es suya, no estás tú dentro aunque seas fruto de ella. Quiero que en unas semanas me digan: 'Se ha notado el cambio, ha mejorado mucho.' Juega con lo que sabes Marta, que sabes que lo sabes".
Y: De acuerdo. Gracias otra vez.
Soy incapaz de describir este pequeño espacio personal, me limito a escribir lo que se me pasa por la cabeza, a veces hasta pensando en lo que realmente quiero transmitir. Pero muy pocas veces.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
Co-razones de Carlos Salem
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas...
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso o gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso o gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.
domingo, 23 de octubre de 2011
Se dice Educación
No es sinónimo de cobardía, ni de no-enfrentamiento. Y mucho menos de miedo o verguënza.
No, no y NO.
Me gustaría que las personas no confundiéramos las palabras, y no os escribo como si este Blog se hubiera convertido de repente en una clase de morfosintaxis.
Es verdad que cuando alguien calla no se equivoca jamás. Pero, ¿por qué no aprender a hablar (sólo a veces, no exageremos) bien y entendernos?
Ah, y siempre desde el respeto y la palabra tan importante que se une a otras en el título de esta entrada.
Dejo la idea plasmada aquí. Sólo quería autoenseñármela una vez más, y esta vez Yo misma. La inspiración me abandona por momentos, pero he conseguido lo que quería.
Así, everything is gonna be OK.
No, no y NO.
Me gustaría que las personas no confundiéramos las palabras, y no os escribo como si este Blog se hubiera convertido de repente en una clase de morfosintaxis.
Es verdad que cuando alguien calla no se equivoca jamás. Pero, ¿por qué no aprender a hablar (sólo a veces, no exageremos) bien y entendernos?
Ah, y siempre desde el respeto y la palabra tan importante que se une a otras en el título de esta entrada.
Dejo la idea plasmada aquí. Sólo quería autoenseñármela una vez más, y esta vez Yo misma. La inspiración me abandona por momentos, pero he conseguido lo que quería.
Así, everything is gonna be OK.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Nature
Hace unas 24 horas aproximadamente viví un momento que quise considerar mágico, de eso que te hacen pensar que el mundo es mejor cuando ocurren.
Me encontraba con mis cuartos traseros apoyados sobre el cemento, de manera que las piernas colgaran verticalmente al agua, dejando que la suelas de mis zapatillas de deporte tocaran (sin contactar) el río Guadalquivir.
Lo asombroso no fue tocar el agua sin tocarla, que ya es decir. Me di cuenta de cómo los patos que navegaban en aquella superficie hachedososa hacían mecer el agua a su nado. Y hacían de aquella simple maniobra un espectáculo de ondas acuáticas.
Y, cómo no, quise participar en ello. Comencé a dar chasquidos con la suela de los botines, dejando que las aves que allí se encontraban hiciesen también algún solo rítmicamente visual. El caso es que no sólo llegamos a formar un espectáculo sordo, sino que a su vez, haciendo caso omiso a ningún compás, escribíamos una sinfonía navegante.
Al darme cuenta de lo que sucedía, sonreí. Y sólo me vino un pensamiento a la mente: La naturaleza hace milagros reales, hace que te olvides de lo que tienes a tu alrededor para percatarte de que lo realmente bonito y especial está en lo pequeño, en lo que sólo una persona tendrá la suerte de disfrutar, y me siento afortunada de que el mundo me haya brindado esta oportunidad, y de que yo haya sido capaz de entenderme con él.
Echaba de menos este tipo de ideas, así que me alegro también de cada cosa que va ocurriendo en mi vida. *Carita sonriente*
Me encontraba con mis cuartos traseros apoyados sobre el cemento, de manera que las piernas colgaran verticalmente al agua, dejando que la suelas de mis zapatillas de deporte tocaran (sin contactar) el río Guadalquivir.
Lo asombroso no fue tocar el agua sin tocarla, que ya es decir. Me di cuenta de cómo los patos que navegaban en aquella superficie hachedososa hacían mecer el agua a su nado. Y hacían de aquella simple maniobra un espectáculo de ondas acuáticas.
Y, cómo no, quise participar en ello. Comencé a dar chasquidos con la suela de los botines, dejando que las aves que allí se encontraban hiciesen también algún solo rítmicamente visual. El caso es que no sólo llegamos a formar un espectáculo sordo, sino que a su vez, haciendo caso omiso a ningún compás, escribíamos una sinfonía navegante.
Al darme cuenta de lo que sucedía, sonreí. Y sólo me vino un pensamiento a la mente: La naturaleza hace milagros reales, hace que te olvides de lo que tienes a tu alrededor para percatarte de que lo realmente bonito y especial está en lo pequeño, en lo que sólo una persona tendrá la suerte de disfrutar, y me siento afortunada de que el mundo me haya brindado esta oportunidad, y de que yo haya sido capaz de entenderme con él.
Echaba de menos este tipo de ideas, así que me alegro también de cada cosa que va ocurriendo en mi vida. *Carita sonriente*
viernes, 2 de septiembre de 2011
Siempre a más (mejor)
Mira que me lo han dicho veces.
*Conversación*
- No le des tanta importancia, está muy bien.
- Pero podía estar mejor.
- ¿No te conformas con lo que tienes o qué?
- No es que no me conforme, es que el pensar que podría haber dado más...
- Eres una exagerada.
*Fin de ésta*
Es lo que me gusta y me llena, la sensación de saber que has dado tu máximo, que has puesto todo tu empeño, ganando confianza y fortaleciendo tu personalidad.
A veces me paro y pienso, ¿para qué hacer algo si no vas a darlo todo?
No sé, es como si haces algo sin darlo todo (?). No tiene ningún sentido.
Bueno, también es verdad que no es bueno responsabilizarte de algo que no va contigo, aunque quieras que los otros/as también den su máximo. No, no nos confundamos.
Quien escribe aquí no es un yo, es un ser (medio/alto, ya que sólo la mayoría de las veces) pensante. Y a lo que se refiere es al espíritu de superación.
Siempre ir a más, aspirar a lo más alto. Para algo estamos en el mundo, digo yo (no yo), y creo que no para empeorarlo.
Esto va dirigido a todos los Yoes que intentan sacarle provecho a sus cualidades, como persona o como quieran ser.
Mi yo pensante piensa que:
Espíritu de superación = Dar 101% de ti (tu tú y sus cualidades)
+ Inteligencia, empeño en lo que hacemos, personalidad (cualidades, preferentemente buenas) = + Libertad
Por lo tanto: Dar 101% de ti supone mejorar en tus cualidades, tener más libertad, conseguir tus metas en la vida, y, sobre todo, mejorar el mundo.
Gracias por comportarte bien contigo mismo/a.
Att: Parte de mi yo (Pero cuidado, no sabes con quién tratas...siempre).
*Conversación*
- No le des tanta importancia, está muy bien.
- Pero podía estar mejor.
- ¿No te conformas con lo que tienes o qué?
- No es que no me conforme, es que el pensar que podría haber dado más...
- Eres una exagerada.
*Fin de ésta*
Es lo que me gusta y me llena, la sensación de saber que has dado tu máximo, que has puesto todo tu empeño, ganando confianza y fortaleciendo tu personalidad.
A veces me paro y pienso, ¿para qué hacer algo si no vas a darlo todo?
No sé, es como si haces algo sin darlo todo (?). No tiene ningún sentido.
Bueno, también es verdad que no es bueno responsabilizarte de algo que no va contigo, aunque quieras que los otros/as también den su máximo. No, no nos confundamos.
Quien escribe aquí no es un yo, es un ser (medio/alto, ya que sólo la mayoría de las veces) pensante. Y a lo que se refiere es al espíritu de superación.
Siempre ir a más, aspirar a lo más alto. Para algo estamos en el mundo, digo yo (no yo), y creo que no para empeorarlo.
Esto va dirigido a todos los Yoes que intentan sacarle provecho a sus cualidades, como persona o como quieran ser.
Mi yo pensante piensa que:
Espíritu de superación = Dar 101% de ti (tu tú y sus cualidades)
+ Inteligencia, empeño en lo que hacemos, personalidad (cualidades, preferentemente buenas) = + Libertad
Por lo tanto: Dar 101% de ti supone mejorar en tus cualidades, tener más libertad, conseguir tus metas en la vida, y, sobre todo, mejorar el mundo.
Gracias por comportarte bien contigo mismo/a.
Att: Parte de mi yo (Pero cuidado, no sabes con quién tratas...siempre).
domingo, 24 de julio de 2011
Nace la leyenda
sábado, 9 de julio de 2011
Es tu momento, pero no vodafone.
Poner a todo volumen tu lista de reproducción favorita, encerrada en tu cuarto, sintiendo cada golpe de ritmo al sonar la melodía. Oír el rechinar bajo, sentir cómo el guitarrista pasa su púa por las cuerdas de la guitarra, sentir cada cambio de traste en ella, el temblor de los platillos al ser golpeados, el "pam, pam" continuo de la batería. Deja que los altavoces vibren, deja que no puedan dar más, y siente la música. Disfruta una a una de las canciones, déjate llevar y no escuches nada más.
Sólo música.
Sólo música.
viernes, 24 de junio de 2011
Los ojos son el espejo del alma
- Es subnormal, ¿no le ves? Deja de tratarle como a los demás, no es como los demás.
- ¿Crees que por tener una discapacidad quiere que le traten de manera diferente, que quiere que todo sea más fácil?
Que error tan grande. Mírales, te regalan una sonrisa en todo momento, no me digas que no son una belleza de personas. Es verdad, les cuesta hacer las cosas, pero su espíritu de superación es tan grande que acaban haciendo todo mejor y con más sentido que las personas que no tienen problemas como los suyos, porque ponen todo su empeño y sus ganas en hacerlo bien, saben que no todo el mundo les acepta. De hecho, la mayoría no lo hacen. Agradezco de todo corazón a los que les dan oportunidades y les aceptan tal y como son. Con sus virtudes y defectos, con sus sonrisas y sus lágrimas, con sus capacidades o sin ellas.
Nadie es superior a otra persona por el hecho de no tener discapacidades, al contrario, la mayoría de las veces se aprecia mucho más a esas personas que lo dan todo cuanto pueden, al máximo, las que refuerzan su espíritu de superación día a día, luchando por ser alguien en este mundo.
Sí, a veces se hace difícil, muy difícil. Pero ya sabes, si un día no lo ves bonito cambia tu forma de pensar y disfruta. Por lo que si crees que no te queda paciencia, recuerda las veces que tú llorabas y ellos te abrazaban mientras te hacían sonreír. Lo van a seguir haciendo, porque son geniales, y tenemos suerte de que sean como son.
Mirad que ojos tan limpios y que alma tan inocente.
- ¿Crees que por tener una discapacidad quiere que le traten de manera diferente, que quiere que todo sea más fácil?
Que error tan grande. Mírales, te regalan una sonrisa en todo momento, no me digas que no son una belleza de personas. Es verdad, les cuesta hacer las cosas, pero su espíritu de superación es tan grande que acaban haciendo todo mejor y con más sentido que las personas que no tienen problemas como los suyos, porque ponen todo su empeño y sus ganas en hacerlo bien, saben que no todo el mundo les acepta. De hecho, la mayoría no lo hacen. Agradezco de todo corazón a los que les dan oportunidades y les aceptan tal y como son. Con sus virtudes y defectos, con sus sonrisas y sus lágrimas, con sus capacidades o sin ellas.
Nadie es superior a otra persona por el hecho de no tener discapacidades, al contrario, la mayoría de las veces se aprecia mucho más a esas personas que lo dan todo cuanto pueden, al máximo, las que refuerzan su espíritu de superación día a día, luchando por ser alguien en este mundo.
Sí, a veces se hace difícil, muy difícil. Pero ya sabes, si un día no lo ves bonito cambia tu forma de pensar y disfruta. Por lo que si crees que no te queda paciencia, recuerda las veces que tú llorabas y ellos te abrazaban mientras te hacían sonreír. Lo van a seguir haciendo, porque son geniales, y tenemos suerte de que sean como son.
Mirad que ojos tan limpios y que alma tan inocente.
miércoles, 8 de junio de 2011
Do not ever change
Tras varios días de reflexión sobre una y mil cosas, escribo en la recta final de este curso. Han sido nueve meses largos, aunque parece que fue ayer cuando entramos en el teatro de Domingo Savio (en nuestro querido colegio Salesianos de la Trinidad), con ese olor que siempre (nunca) nos pareció agradable.
Había echado de menos todo, incluso el agradable hedor del que acabo de escribir. Bueno me dejo de olores y voy a lo que me interesa (a lo mejor no sólo a mí, sino también a la persona que se ha quejado de que no he escrito sobre ella en el blog). Vale señorita Belén Sánchez Peña, esta entrada es exclusivamente suya, espero que disfrutes (y discrepes).
Si empiezo (que no estoy empezando realmente) diciendo todo lo que ha pasado en más o menos 270 días esta sería una entrada excesivamente larga, por lo que voy a centrarme (otra vez). Pero sigo tecleando y borrando palabras, porque no sé entrelazar los acontecimientos. ¿Qué te digo? ¿Gracias? Vale, gracias por enésima vez. Por el apoyo en todo momento, por tu preocupación aunque no fuera contigo, incluso por tus "grasia", como tú dices. Ah, también por parecernos en algunas cosas, quizás esa haya sido una de las razones por las que has conseguido entenderme un poquito. Aun así, me has comprendido otras muchas (no, no está mal dicho, entender y comprender no es igual).
Belén, son tantas cosas que me cuesta sacarlas. Qué más te digo, ¿que te quedes? Ya será la vigésimo séptima vez que te lo pido. Sé que tú no puedes hacer nada, pero al menos que te asegures de que no me eres indiferente, aunque creo que lo tienes más que claro.
Que sepas que al igual que tú has estado ahí, yo también. Que puedo ayudarte si me lo permites, y que a estas alturas será imposible olvidarte (normal, después de tantas clases de inglés y de tantos "¡Mañana toca Grammar chicos!"...)
Si no estás el año que viene, que sepas que te echaré de menos, y que no seré la única.
Ya sabes cómo acordarte de mí, ¿no?
Si no, te recuerdo el título: No cambies nunca.
Había echado de menos todo, incluso el agradable hedor del que acabo de escribir. Bueno me dejo de olores y voy a lo que me interesa (a lo mejor no sólo a mí, sino también a la persona que se ha quejado de que no he escrito sobre ella en el blog). Vale señorita Belén Sánchez Peña, esta entrada es exclusivamente suya, espero que disfrutes (y discrepes).
Si empiezo (que no estoy empezando realmente) diciendo todo lo que ha pasado en más o menos 270 días esta sería una entrada excesivamente larga, por lo que voy a centrarme (otra vez). Pero sigo tecleando y borrando palabras, porque no sé entrelazar los acontecimientos. ¿Qué te digo? ¿Gracias? Vale, gracias por enésima vez. Por el apoyo en todo momento, por tu preocupación aunque no fuera contigo, incluso por tus "grasia", como tú dices. Ah, también por parecernos en algunas cosas, quizás esa haya sido una de las razones por las que has conseguido entenderme un poquito. Aun así, me has comprendido otras muchas (no, no está mal dicho, entender y comprender no es igual).
Belén, son tantas cosas que me cuesta sacarlas. Qué más te digo, ¿que te quedes? Ya será la vigésimo séptima vez que te lo pido. Sé que tú no puedes hacer nada, pero al menos que te asegures de que no me eres indiferente, aunque creo que lo tienes más que claro.
Que sepas que al igual que tú has estado ahí, yo también. Que puedo ayudarte si me lo permites, y que a estas alturas será imposible olvidarte (normal, después de tantas clases de inglés y de tantos "¡Mañana toca Grammar chicos!"...)
Si no estás el año que viene, que sepas que te echaré de menos, y que no seré la única.
Ya sabes cómo acordarte de mí, ¿no?
Si no, te recuerdo el título: No cambies nunca.
domingo, 22 de mayo de 2011
Con título pero sin él.
Es un mismo recorrido que da vueltas automáticamente cuando llega a un supuesto final, que en realidad no existe, porque la esperanza jamás se pierde. Porque cada una vez que consigan derribarme me levantaré dos. Cada vez con más fuerza, con otras metas, con más sentimiento. Intentando no llorar, esbozando una sonrisa cada vez más grande. Apoyándome en mi gente, que siempre están ahí. La cadena da más y más vueltas, pero intento salir. Quiero que sea una vida, no una etapa repetitiva. Siempre poco a poco, recuperando a las personas tan importantes que un día creí perdidas, preocupándome un poco más por mí y no tanto por los demás, porque al final sus daños me duelen. Dando gracias a las personas que se lo merecen, una y mil veces si hace falta. Se acabó el perderse, he encontrado el camino. Mirad, tiene muchas piedras, ¿me paro?
Seguiré adelante, mirad, ya he superado la primera. Cada vez es más fácil, cada vez soy más fuerte. Cada vez tengo más personas por las que luchar y más piedras que quitar.
Siempre paso a paso, porque como un maestro dijo en su tiempo, si he conseguido ver más lejos es porque he subido a hombros de gigantes. Y los gigantes son cada vez más altos. Genial, qué bonito es subirse en sus hombros, vivir.
Seguiré adelante, mirad, ya he superado la primera. Cada vez es más fácil, cada vez soy más fuerte. Cada vez tengo más personas por las que luchar y más piedras que quitar.
Siempre paso a paso, porque como un maestro dijo en su tiempo, si he conseguido ver más lejos es porque he subido a hombros de gigantes. Y los gigantes son cada vez más altos. Genial, qué bonito es subirse en sus hombros, vivir.
sábado, 14 de mayo de 2011
Pensamientos de un sábado a mitad del día.
¿Alguien puede explicarme para qué sirve llorar de tristeza?
La verdad, yo lo hago, y luego me digo a mí misma que por qué lo he hecho. Quizás por sentirme mejor, pero no, sé que me hace estar más triste.
Pero a dónde quiero llegar, si soy yo la que pongo canciones tristes cuando estoy "poco feliz" para ponerme peor. Parece una tontería, ¿verdad? Pero bueno, me tienen dicho que ría cuando pueda, y que llore cuando lo necesite. Pero también me han dicho que sonría cuando mi corazón esté dolido, y aunque esté roto, porque voy a sobrevivir, llorando o no. Pero a veces lo necesito, igual que necesito un tiempo para concentrarme en las personas "nutricias" como me dice mi magnífica profesora M.Á., aunque es difícil hacérselo entender a los demás.
Supongo que toda persona necesita tiempo para sí misma. Para reír a solas mientras está en su cuarto, sin sentido alguno, o con su gente. Para llorar, porque lo ve necesario, y quizás hasta le haga sentir mejor en algún momento. Incluso para hablar, hablar consigo misma, sin miedo a lo que piensen los que en otras circunstancias estarían a su alrededor. Y, por encima de todo, para ser feliz de una vez, para tener personas especiales en su vida que realmente le inspiran y le hacen sentir mejor.
Después de esta reflexión creo que he avanzado un poco más en la idea que tengo estos días. Sí, quiero dedicarme a mí, no responsabilizarme de absolutamente todo, porque me hace daño. Porque puedo tirar del carro sola, pero me voy a cansar. Porque aunque sea capaz de entender algunas veces, también soy capaz de distraerme y no prestar atención. Porque como yo respeto a todo el mundo y les doy su tiempo para todas estas cosas que he citado anteriormente, yo también lo necesito.
Todo el mundo necesita un tiempo, un tiempo para todo.
Por cierto, en estos momentos estoy escuchando November Rain, de Guns N' Roses, así que supongo que algunos/as me entenderán.
La verdad, yo lo hago, y luego me digo a mí misma que por qué lo he hecho. Quizás por sentirme mejor, pero no, sé que me hace estar más triste.
Pero a dónde quiero llegar, si soy yo la que pongo canciones tristes cuando estoy "poco feliz" para ponerme peor. Parece una tontería, ¿verdad? Pero bueno, me tienen dicho que ría cuando pueda, y que llore cuando lo necesite. Pero también me han dicho que sonría cuando mi corazón esté dolido, y aunque esté roto, porque voy a sobrevivir, llorando o no. Pero a veces lo necesito, igual que necesito un tiempo para concentrarme en las personas "nutricias" como me dice mi magnífica profesora M.Á., aunque es difícil hacérselo entender a los demás.
Supongo que toda persona necesita tiempo para sí misma. Para reír a solas mientras está en su cuarto, sin sentido alguno, o con su gente. Para llorar, porque lo ve necesario, y quizás hasta le haga sentir mejor en algún momento. Incluso para hablar, hablar consigo misma, sin miedo a lo que piensen los que en otras circunstancias estarían a su alrededor. Y, por encima de todo, para ser feliz de una vez, para tener personas especiales en su vida que realmente le inspiran y le hacen sentir mejor.
Después de esta reflexión creo que he avanzado un poco más en la idea que tengo estos días. Sí, quiero dedicarme a mí, no responsabilizarme de absolutamente todo, porque me hace daño. Porque puedo tirar del carro sola, pero me voy a cansar. Porque aunque sea capaz de entender algunas veces, también soy capaz de distraerme y no prestar atención. Porque como yo respeto a todo el mundo y les doy su tiempo para todas estas cosas que he citado anteriormente, yo también lo necesito.
Todo el mundo necesita un tiempo, un tiempo para todo.
Por cierto, en estos momentos estoy escuchando November Rain, de Guns N' Roses, así que supongo que algunos/as me entenderán.
domingo, 8 de mayo de 2011
Caminante no hay camino
Domingo por la tarde, yo y una máquina. Hace un día espléndido, la persiana lucha contra la luz para dejar entrever a duras penas mi cuarto. Estoy inspirada, pero desde hace unos días, aunque me paro a escribir ahora. El tema no viene a cuento, pero sí a mi historia. A la mía y a la de mi gente. Un momento, música por favor. Así, el volumen bajito, que no moleste. Comienzo...
Hace dos días mi padre me enseñó que Hechos son Amores, y no buenas Razones. Es decir, si quieres a una persona has de mostrarlo, con Hechos. Deja tu huella sobre el cemento, no sobre la arena de la orilla. Muchas personas se crecen y comienzan a ver por encima de los demás poniéndose de puntillas, haciéndoles creer que les quieren realmente, que no están ahí porque sólo se interesan. Poco a poco, no hagas regalos, dona detalles. No seas tan directo/a, mantente al margen, no le molestes, puede agobiarse. En vez de eso, aparece cuando te necesite, o cuando no, pero siempre como apoyo. No mientas, di la verdad aunque duela, lo va a entender tarde o temprano. Perdónale siempre, porque en realidad te valora y te necesita. Haz un camino lleno de estos pequeños y grandes detalles, para que luego cuando mire hacia atrás te vea, sienta que siempre has sido su mejor amigo/a. Los otros ya se han ido, sus caminos los fueron difuminando las olas del mar al pasar sobre la suave arena hasta desaparecer, pero el cemento se ha secado, y está recubierto por azulejos, no se va a borrar.
Caminante son tus huellas, el camino nada más, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.
- Antonio Machado -
Hace dos días mi padre me enseñó que Hechos son Amores, y no buenas Razones. Es decir, si quieres a una persona has de mostrarlo, con Hechos. Deja tu huella sobre el cemento, no sobre la arena de la orilla. Muchas personas se crecen y comienzan a ver por encima de los demás poniéndose de puntillas, haciéndoles creer que les quieren realmente, que no están ahí porque sólo se interesan. Poco a poco, no hagas regalos, dona detalles. No seas tan directo/a, mantente al margen, no le molestes, puede agobiarse. En vez de eso, aparece cuando te necesite, o cuando no, pero siempre como apoyo. No mientas, di la verdad aunque duela, lo va a entender tarde o temprano. Perdónale siempre, porque en realidad te valora y te necesita. Haz un camino lleno de estos pequeños y grandes detalles, para que luego cuando mire hacia atrás te vea, sienta que siempre has sido su mejor amigo/a. Los otros ya se han ido, sus caminos los fueron difuminando las olas del mar al pasar sobre la suave arena hasta desaparecer, pero el cemento se ha secado, y está recubierto por azulejos, no se va a borrar.
Caminante son tus huellas, el camino nada más, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.
- Antonio Machado -
jueves, 21 de abril de 2011
Niñ@s
- Shhhhhhh, ¡silencio, estamos en la Iglesia!
El pobre señor profesor cree que callarán, pero se equivoca.
Un nuevo sonido, ¿de dónde proviene ahora? Al fondo, las niñas cuchichean sobre lo que acaban de ver.
- ¡Niñas, silencio!
De nuevo risas, otra vez al principio de aquel lugar antiguo, bello e intimidante a la vez.
Pobres inocentes, y no lo digo por los niños y las niñas. Pobres adultos con ojos que no ven. Son NIÑOS y NIÑAS, ¿acaso quieres estropearles su infancia? Déjelos, maestro. Ellos no se preocupan por las calorías que puede contener un helado o una chuchería como hace usted, a ellos no les importa tirarse al suelo y vestirse de barro sólo para pasarlo bien, no tienen tiempo para malgastar en problemas económicos o financieros, solamente se limitan a ser felices. ¿Y usted pretende quitarles ese corto tiempo que tienen para aprovechar? Pues lo siento, pero no estoy de acuerdo, discrepo con ello(más "Reinamente"). Cuando lean esto los adultos querrán ser los niños y niñas que disfrutaban en la Iglesia, pero ya es tarde, porque entendéis lo que escribo. Por eso, enseñádselo a los más pequeños, pero no a comprender lo que aquí escribo, sino ayudadles a ser felices. Lo que os pido no es un trabajo, ni una orden, ni un hobbie, es sólo una manera de que vosotros también seáis felices como ellos y ellas. ¿De verdad sus sonrisas no os conmueven? ¿Acaso creéis que Dios en la Iglesia les mandaría a callar? Qué va, para nada. Dejadlo estar..
Y esto para recordar a The Beatles: Let it be (o Let them be, de acuerdo con este pequeño texto)
El pobre señor profesor cree que callarán, pero se equivoca.
Un nuevo sonido, ¿de dónde proviene ahora? Al fondo, las niñas cuchichean sobre lo que acaban de ver.
- ¡Niñas, silencio!
De nuevo risas, otra vez al principio de aquel lugar antiguo, bello e intimidante a la vez.
Pobres inocentes, y no lo digo por los niños y las niñas. Pobres adultos con ojos que no ven. Son NIÑOS y NIÑAS, ¿acaso quieres estropearles su infancia? Déjelos, maestro. Ellos no se preocupan por las calorías que puede contener un helado o una chuchería como hace usted, a ellos no les importa tirarse al suelo y vestirse de barro sólo para pasarlo bien, no tienen tiempo para malgastar en problemas económicos o financieros, solamente se limitan a ser felices. ¿Y usted pretende quitarles ese corto tiempo que tienen para aprovechar? Pues lo siento, pero no estoy de acuerdo, discrepo con ello(más "Reinamente"). Cuando lean esto los adultos querrán ser los niños y niñas que disfrutaban en la Iglesia, pero ya es tarde, porque entendéis lo que escribo. Por eso, enseñádselo a los más pequeños, pero no a comprender lo que aquí escribo, sino ayudadles a ser felices. Lo que os pido no es un trabajo, ni una orden, ni un hobbie, es sólo una manera de que vosotros también seáis felices como ellos y ellas. ¿De verdad sus sonrisas no os conmueven? ¿Acaso creéis que Dios en la Iglesia les mandaría a callar? Qué va, para nada. Dejadlo estar..
Y esto para recordar a The Beatles: Let it be (o Let them be, de acuerdo con este pequeño texto)
domingo, 17 de abril de 2011
Mr. Queen
Míralo, allí está, seguro de cada uno de sus pasos, pero distraído. Mira hacia abajo sin mirar, no presta atención. Luego levanta la vista y posa sus ojos en la gente, en mi gente. Nos ha visto. ¿Le pasa algo? No da explicación, tampoco quiero pedírsela del todo. Hace una mueca, parecida a un intento de sonrisa, pero no le sale. Vuelve a mirar al suelo, a sus zapatos marrones. Lleva pantalones vaqueros, cinturón y camisa. No es alto, pero cabezón, como él dice. Pelo que va hacia donde quiere, según lo que le apetezca. Ojos casi grandes, celestes, infinitos. Cuesta aguantarle la mirada hasta que le entiendes, es inteligente, original, observador. Necesita su espacio para analizar su cómo, y su oportunidad para expresar su qué final. Puede que no le entiendas nunca, porque es una persona difícil en ese aspecto. Pero fíjate, a simple vista pasa desapercibido, luego debes esforzarte por entenderle. Merece la pena, os lo aseguro.
Por mi parte seguiré escribiendo dedicatorias en sus exámenes, aprendiendo de lo que él enseña, que no es sólo una asignatura, por si no lo sabíais, es maestro en todos los sentidos. Ha sido un placer encontrarme con él, está siendo un placer conocerle, y espero que siga siendo así. Gracias por enésima vez, señor Reina.
Por mi parte seguiré escribiendo dedicatorias en sus exámenes, aprendiendo de lo que él enseña, que no es sólo una asignatura, por si no lo sabíais, es maestro en todos los sentidos. Ha sido un placer encontrarme con él, está siendo un placer conocerle, y espero que siga siendo así. Gracias por enésima vez, señor Reina.
viernes, 25 de marzo de 2011
Sevilla
El perfume del azahar la caracteriza, el olor a incienso en estos meses que vienen. Posteriormente, el "ya huele a feria" se oye en todos los rincones. Pero son cosas demasiado destacadas, quiero adentrarme un poco más.
Sí, ahí. Estrechas calles, en las cuales si pasas entre ellas y miras hacia arriba verás el cielo más lejos que nunca, parece que te atrapa, empiezas a caminar lentamente, y descubres rincones irreconocibles. Sube a la Giralda y podrás tocar el cielo con la punta de tus dedos. Visita la catedral y te sentirás como Colón al descubrir América. No, no soy una guía turística, pero es pura magia. Si no te conformas con ello, sígueme. Un poco más, vamos, no tengas miedo. Los detalles, de los que sólo te das cuenta tú cuando los ves, otros se conforman con lo que tienen delante, pero has de saber que en lo mínimo puedes encontrar belleza. Un simple destello ante la puesta de sol desde el lugar más recóndito que puedas visitar, es precioso, incomparable.
¿Y su gente? Qué encanto, puedes sentirte como en casa, estoy segura. Aunque no puedo probarlo, porque nací aquí, tengo sangre andaluza y linaje español. Mis venas son sevillanas y bailan al ritmo del flamenco. No podía ser de otra forma, no puedo cambiar mi hogar.
"Sevilla, hasta nublada, es bonita"
Sí, ahí. Estrechas calles, en las cuales si pasas entre ellas y miras hacia arriba verás el cielo más lejos que nunca, parece que te atrapa, empiezas a caminar lentamente, y descubres rincones irreconocibles. Sube a la Giralda y podrás tocar el cielo con la punta de tus dedos. Visita la catedral y te sentirás como Colón al descubrir América. No, no soy una guía turística, pero es pura magia. Si no te conformas con ello, sígueme. Un poco más, vamos, no tengas miedo. Los detalles, de los que sólo te das cuenta tú cuando los ves, otros se conforman con lo que tienen delante, pero has de saber que en lo mínimo puedes encontrar belleza. Un simple destello ante la puesta de sol desde el lugar más recóndito que puedas visitar, es precioso, incomparable.
¿Y su gente? Qué encanto, puedes sentirte como en casa, estoy segura. Aunque no puedo probarlo, porque nací aquí, tengo sangre andaluza y linaje español. Mis venas son sevillanas y bailan al ritmo del flamenco. No podía ser de otra forma, no puedo cambiar mi hogar.
"Sevilla, hasta nublada, es bonita"
jueves, 24 de marzo de 2011
Discusiones.
Se hacen pesadas, a veces casi insoportables. Una tras otra, pam, pam, sin parar. No te dejan recobrar el aliento. Crees haberlo dejarlo todo a un lado cuando de nuevo te atacan por la espalda, y jamás las respondes con un golpe acertado, nunca. Siempre que una persona tiene problemas en tu contra te tocará a ti soportarlo, pero ¿qué se le va a hacer? Por mucho que lo intentes, vas a perder. Y casi que es lo mejor. Déjale ganar, que disfrute su amarga victoria, en realidad eres tú la persona inteligente en toda la situación.
No seas cobarde si estas malas amigas desean herirte, dejarte fuera. Enfréntate a ellas, usa tu mente, no sólo tus ganas de dejarlo todo claro de malas formas.
Es verdad, lo olvidaba. Cuando vienen tan seguidas no puedes controlarte. ¿Y qué haces entonces? Lo echas todo por la borda, no tienes en cuenta las consecuencias que ello acarrea, y lo haces mal. Lo hago mal. Por suerte, siempre existen aquellas personas con las que es necesario discutir y al final volverán a ser tu gente, como siempre lo fueron.
¿De qué sirve entonces?
Pues según tu caso, puedes hacer que todo vaya a peor y perder a alguien, o puedes darle la vuelta al asunto, ponerte en tu contra si hace falta, hacerle recapacitar, ser inteligente, utilizar la cabeza, intentar amarle antes de odiarle o criticarle. Así sí vale. Muy bien, intentaré no equivocarme nunca más.
Déjalo ir...
No seas cobarde si estas malas amigas desean herirte, dejarte fuera. Enfréntate a ellas, usa tu mente, no sólo tus ganas de dejarlo todo claro de malas formas.
Es verdad, lo olvidaba. Cuando vienen tan seguidas no puedes controlarte. ¿Y qué haces entonces? Lo echas todo por la borda, no tienes en cuenta las consecuencias que ello acarrea, y lo haces mal. Lo hago mal. Por suerte, siempre existen aquellas personas con las que es necesario discutir y al final volverán a ser tu gente, como siempre lo fueron.
¿De qué sirve entonces?
Pues según tu caso, puedes hacer que todo vaya a peor y perder a alguien, o puedes darle la vuelta al asunto, ponerte en tu contra si hace falta, hacerle recapacitar, ser inteligente, utilizar la cabeza, intentar amarle antes de odiarle o criticarle. Así sí vale. Muy bien, intentaré no equivocarme nunca más.
Déjalo ir...
lunes, 21 de marzo de 2011
Detalles
Después de 5.190 días de vida (sí, usé la calculadora, a estas horas mi capacidad de cálculo mental no está muy al día) me he dado cuenta de que cada uno de ellos tiene algo especial, claro que no me acuerdo de muchos, pero no consigo aburrirme. De nuevo escribo y borro palabras, pero he llegado a un punto en el que prefiero redactar lo que se me venga a la mente, a ver si luego tiene sentido. Parece que va cobrando conciencia el texto, por lo que prosigo.
Me parece alucinante la manera en la que puede cambiar un día de tu vida, o que cambia tu vida en un día. Es impresionante. Puede que sea porque llega una persona importante, o una nueva. Experiencias que nunca antes habías vivido, sentimientos que ahora te inundan y hacen que quieras comerte el mundo sin masticar. Devorándolo, porque quieres ser su dueño/a.
Pero poco a poco voy haciéndome a la idea de que cada día es nuevo sólo porque tienes a tus seres queridos, tu familia, tus amigos, conocidos incluso. Sueños que perseguir, metas que alcanzar, que hacen que cada una de estas 24 horas que pasan continuamente se hagan importantes. Cuando creo que estoy en la cumbre de mi hoy, me paro y pienso. Y me digo a mí misma: Estás en la cima de hoy, pero en el principio de mañana, sigue adelante, tu sueño está cada vez más cerca, no pares. Obstáculo, cuidado, esquiva, salta y déjalo atrás. Problema, resuélvelo, que desaparezca. ¿Algo más? Te faltan fuerzas, descansa. Mañana será otro día, pero aprovecha lo que te queda de hoy hasta que no puedas seguir redactando porque necesitas dedicarte a ti, como ahora...
Me parece alucinante la manera en la que puede cambiar un día de tu vida, o que cambia tu vida en un día. Es impresionante. Puede que sea porque llega una persona importante, o una nueva. Experiencias que nunca antes habías vivido, sentimientos que ahora te inundan y hacen que quieras comerte el mundo sin masticar. Devorándolo, porque quieres ser su dueño/a.
Pero poco a poco voy haciéndome a la idea de que cada día es nuevo sólo porque tienes a tus seres queridos, tu familia, tus amigos, conocidos incluso. Sueños que perseguir, metas que alcanzar, que hacen que cada una de estas 24 horas que pasan continuamente se hagan importantes. Cuando creo que estoy en la cumbre de mi hoy, me paro y pienso. Y me digo a mí misma: Estás en la cima de hoy, pero en el principio de mañana, sigue adelante, tu sueño está cada vez más cerca, no pares. Obstáculo, cuidado, esquiva, salta y déjalo atrás. Problema, resuélvelo, que desaparezca. ¿Algo más? Te faltan fuerzas, descansa. Mañana será otro día, pero aprovecha lo que te queda de hoy hasta que no puedas seguir redactando porque necesitas dedicarte a ti, como ahora...
domingo, 20 de marzo de 2011
Hola cosita extraña a la que llaman blog.
No recuerdo la última vez que escribí para esta web, tampoco me gustaría saberlo, me limito a vivir el momento y no a describirlo, pero a veces lo necesito porque ocurren cosas importantes. ¿Lo raro? Que jamás estaré escribiendo cuando pasen, y a veces me molesta, porque el momento es especial. Pero no, así que desde aquel 13 de Diciembre de 1996 procuro archivarlas ordenadamente en mi memoria, pero ésta se me resiste.
Escribo palabras y las borro, leo una y otra vez lo que llevo escrito, pienso en cómo seguir, en que a lo mejor estaría más a gusto si estuviese leyendo lo que otros escribieron, pero en algún momento tiene que tocarme a mí, y como a veces soy lo suficientemente perezosa como para coger un bolígrafo y un papel y hacerlo, pues me encuentro aquí frente a la pantalla de un ordenador conocido, sentada con la espalda inclinada hacia la mesa, escuchando diferentes sonidos a mi alrededor, voces, música, pero realmente no me paro a oír lo que pretenden expresar. Ahora pasos, luego paran, tecleo una y otra vez. Espacio, vocal, consonante, de nuevo espacio, punto y seguido.
Control + Enter y empiezo una nueva frase. Sin sentido, en realidad no estoy escribiendo lo que me pasa, pero sí lo que hago. ¿Por qué? Porque no me pasa nada, al menos nada importante. A veces me vuelvo caprichosa y me voy sin más, pero otras, como ahora, me gusta ser educada y al menos despedirme hasta que se me vuelva a ocurrir escribir. Lo que quiero en estos momentos es leer, pero no lo que yo escribo, y mucho menos frente a este artefacto que físicamente es complicado, pero, ¿qué entiende de la vida de la gente, de los sentimientos? Nada, absolutamente nada. Ahora oigo "El lago de los cisnes", me relajo. Voy a dejar de escribir, ahora. No, ahora. Al final no termino, ni falta que hace. Hasta otra.
Escribo palabras y las borro, leo una y otra vez lo que llevo escrito, pienso en cómo seguir, en que a lo mejor estaría más a gusto si estuviese leyendo lo que otros escribieron, pero en algún momento tiene que tocarme a mí, y como a veces soy lo suficientemente perezosa como para coger un bolígrafo y un papel y hacerlo, pues me encuentro aquí frente a la pantalla de un ordenador conocido, sentada con la espalda inclinada hacia la mesa, escuchando diferentes sonidos a mi alrededor, voces, música, pero realmente no me paro a oír lo que pretenden expresar. Ahora pasos, luego paran, tecleo una y otra vez. Espacio, vocal, consonante, de nuevo espacio, punto y seguido.
Control + Enter y empiezo una nueva frase. Sin sentido, en realidad no estoy escribiendo lo que me pasa, pero sí lo que hago. ¿Por qué? Porque no me pasa nada, al menos nada importante. A veces me vuelvo caprichosa y me voy sin más, pero otras, como ahora, me gusta ser educada y al menos despedirme hasta que se me vuelva a ocurrir escribir. Lo que quiero en estos momentos es leer, pero no lo que yo escribo, y mucho menos frente a este artefacto que físicamente es complicado, pero, ¿qué entiende de la vida de la gente, de los sentimientos? Nada, absolutamente nada. Ahora oigo "El lago de los cisnes", me relajo. Voy a dejar de escribir, ahora. No, ahora. Al final no termino, ni falta que hace. Hasta otra.
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